Qué hacemos en Black Friday
Nae Vegan ShoesCompartir
El Black Friday ya ocupa casi todo noviembre, lo que no está nada mal para un solo día. La organización británica de consumidores Which? lo define como «un festival de ofertas impulsado por el bombo publicitario que dura dos semanas, o incluso más en algunas tiendas», y hay quien ha empezado a llamarlo, sin más, Black November.
En 2021 publicamos un artículo titulado Black Friday: ¿por qué decimos que no? El pasado noviembre hicimos una oferta de Black Friday. Antes de que alguien nos lo señale en los comentarios, aquí va la versión honesta de dónde estamos y de por qué creemos que este día se puede vivir de otra manera.

Un relato, solo un poco exagerado
Nana Kwame Adjei-Brenyah pasó el final de la adolescencia y los primeros años de la veintena trabajando en tiendas. «Trabajé varios Black Fridays», le contó a la revista Interview. «Literalmente vi a una mujer pisar a otra por unos vaqueros».
De ahí salió Friday Black, el relato que da título a su libro de cuentos de 2018 y que una reseña de NPR resumió como «una versión del Black Friday en clave de apocalipsis zombi». Su protagonista es un joven que vende forros polares en un centro comercial y espera ganar un premio en el trabajo —un abrigo que quiere regalarle a su madre— mientras los compradores asaltan las puertas, se pisotean unos a otros y, cuando alguien ya no se levanta, apartan el cuerpo de en medio.
Adjei-Brenyah ha descrito la escritura satírica como una forma de «poner el humor contra el filo de lo terrible». El Black Friday real tiene menos zombis. A cambio, tiene relojes de cuenta atrás, avisos de que solo quedan dos unidades y precios tachados a los que el producto rara vez se vendió, si es que se vendió alguna vez. Da menos miedo, aunque la diferencia es menor de lo que uno querría.
La ganga casi nunca lo es
Which? sigue los precios del Black Friday durante un año entero, antes y después de las ofertas. En su último estudio, publicado en noviembre de 2025, el 83 % de los productos en oferta estuvieron al mismo precio o más baratos al menos una vez fuera de la campaña. El mismo día del Black Friday, ninguna de las ofertas estaba en su precio más bajo del año.
Otras comprobaciones europeas apuntan en la misma dirección. En España, tras las ofertas del año pasado, la OCU revisó casi 2.500 productos en 61 plataformas online y concluyó que el 89 % de los precios tachados o de referencia no cumplían la normativa. En Portugal, DECO PROteste constató que las tiendas seguían sorteando la ley de promociones, con algunos productos más baratos en los días previos al inicio de las campañas.
Y cuando las autoridades de consumo de 23 países de la UE, además de Islandia y Noruega, examinaron 314 tiendas online durante las campañas de Black Friday y Cyber Monday, el 30 % había indicado mal sus descuentos y el 18 % había recurrido a técnicas de venta bajo presión.
La ley lleva tiempo intentando ponerse al día. Desde 2022, cualquier rebaja de precio anunciada en la UE tiene que medirse con el precio más bajo que la tienda haya aplicado en los 30 días anteriores. Que hiciera falta escribir una norma así ya te dice casi todo lo que hay que saber sobre cómo se venían comportando los descuentos.
Adónde van los pares que sobran
Un día que se basa en vender más de lo que la gente necesita tiene que empezar por fabricar más de lo que la gente necesita. La Agencia Europea de Medio Ambiente calcula que entre el 4 % y el 9 % de todos los productos textiles que se comercializan en Europa se destruyen antes de usarse: entre 264.000 y 594.000 toneladas al año. Incluso la cifra más baja es enorme.
Las devoluciones online se suman al montón. Según los cálculos de la agencia, entre el 22 % y el 43 % de la ropa comprada por internet y devuelta —de media, un tercio— acaba destruida. Imagínatelo: una de cada tres prendas devueltas, con todo el material, el trabajo, el tiempo y la energía que llevan dentro, convertida en humo o en vertedero. Lo más desolador es la propia explicación de la agencia: en la industria textil, la sobreproducción y la destrucción «se consideran aceptables» e incluso tienen «sentido económico».
Según el Reglamento europeo sobre diseño ecológico para productos sostenibles, las grandes empresas tienen prohibido desde el 19 de julio de 2026 destruir ropa, complementos de vestir y calzado sin vender; las medianas se sumarán en 2030. Parece raro que haga falta una ley para que unos zapatos sin estrenar no acaben en la incineradora. Y, sin embargo, aquí estamos.
No somos los primeros en decir que no
Hace décadas que hay gente plantándole cara a este día, y algunas de las mejores ideas han salido de las propias tiendas. Estos son algunos hitos:
En 1992, el artista canadiense Ted Dave puso en marcha el Buy Nothing Day, conocido en español como Día sin Compras, que más tarde popularizó la revista Adbusters y que hoy se celebra el mismo día que el Black Friday. En 2011, Patagonia publicó el día del Black Friday un anuncio a página completa en The New York Times con el titular «Don’t buy this jacket» («No compres esta chaqueta»), y en 2016 donó todas sus ventas del Black Friday —10 millones de dólares— a pequeñas organizaciones ecologistas locales.
El GivingTuesday, nacido en Nueva York en 2012, y el Fair Saturday, celebrado por primera vez en Bilbao en 2014, se han quedado con dos de los días que siguen al Black Friday: uno para donar y otro para actos culturales que apoyan, cada uno, una causa social.
En Francia existe desde 2017 el colectivo Green Friday, impulsado por Envie, una red de empresas sociales. Los negocios adheridos se comprometen a no hacer descuentos en el Black Friday y a donar el 10 % de la facturación de ese día a asociaciones; en 2023, el colectivo ya reunía a más de 500 empresas y asociaciones. Y Freitag, el fabricante suizo de bolsos, tiene desde 2019 su propia plataforma de intercambio, S.W.A.P., y en los últimos años ha cerrado todas sus cajas, online y en sus tiendas, el día del Black Friday.
El Green Friday y cómo reconocer uno falso
El Green Friday ha cuajado y, como casi todo lo que cuaja, otros lo han tomado prestado. En 2022, el New Statesman calificó a Cathay Pacific de «infractor de primer orden» por su oferta de Green Friday, que compensaba el doble de las emisiones de carbono habituales por cada billete vendido: una promoción de vuelos, en otras palabras, con un lazo verde. Un año después, la cadena de electrónica Currys lanzó su propio Green Friday, con el objetivo declarado de «unir la sostenibilidad con ofertas inmensas».
Así que esta es la prueba que nos aplicamos a nosotros mismos. Un Green Friday solo significa algo si se puede describir sin usar la palabra «verde»: qué no está rebajado, qué se regala, qué se repara o se revende —y cuánto. Si una marca no puede decírtelo, es Black Friday de otro color.
Lo que hacemos en su lugar
Somos una pequeña empresa de calzado y no vamos a fingir que noviembre nos da igual. Lo que sí podemos hacer es ser concretos.
- Una sola oferta, sin rodeos. El año pasado fue un 20 % para todo el mundo y hasta un 25 % para los miembros, y este año será igual. Como dijimos entonces, preferimos descuentos pequeños y honestos que respeten nuestro trabajo y el de quienes trabajan con nosotros. Es un descuento real, y lo ofrecemos para no desaparecer del mapa en un mes en el que todo el mundo está de rebajas, pero no es el mayor descuento que hacemos a lo largo del año, como bien sabe quien nos compra a menudo.
- Una segunda vida para los pares que ya no te pones. Con nuestro programa Pre-Loved puedes devolvernos los zapatos NAE que ya no usas y recibir un vale de 25 € como agradecimiento. Limpiamos y reparamos lo que se puede reparar. Los pares en excelente estado vuelven a la venta a un precio reducido, y la mitad de los ingresos netos va a ONG locales; los pares que aún se pueden llevar, pero no son aptos para la reventa, se donan a esas mismas ONG.
- Muestras y pares con tara, regalados. Hasta el pasado noviembre habíamos donado 230 pares de zapatos a REMAR, una organización que ayuda a personas en situaciones vulnerables. Muchos eran muestras o pares con pequeños defectos: justo el tipo de existencias que, en otros sitios, acaba en las cifras de más arriba.
- Rosa y las personas que la rescataron. Desde 2025 apadrinamos a Rosa, una cerda rescatada por Animal Save & Care Portugal que ahora vive a salvo en un santuario, y un porcentaje de nuestras ventas va a la organización.
- Alargar la vida de lo que tienes. El par de zapatos más barato sigue siendo el que ya está en tu armario, y por eso existe nuestra guía de cuidado.

Si al final compras algo el día 27
No vamos a decirte que no lo hagas. Pero antes merece la pena hacer algunas cosas:
- Mira el precio de los últimos 30 días. En la UE, una tienda que anuncia una rebaja tiene que indicar el precio más bajo que aplicó en los 30 días anteriores. Si ese precio no aparece, desconfía; si apenas es más alto que el de hoy, la oferta es sobre todo decoración (y eso es decirlo con educación).
- Consúltalo con la almohada. En una encuesta de 2023 a 3.605 adultos del Reino Unido para Starling Bank, el 29 % de quienes habían comprado durante el Black Friday dijo haberse arrepentido de sus compras. Una noche de sueño no cuesta nada, y la cuenta atrás, de algún modo, seguirá ahí mañana.
- Hazte tres preguntas. Son las que ya te propusimos en 2021: ¿lo quiero o lo necesito? ¿Puedo pensar en innumerables ocasiones en las que me lo pondré? ¿Es lo bastante versátil como para sobrevivir más de unas pocas temporadas?
- Busca primero en la segunda mano, la nuestra incluida. Nuestra colección Pre-Loved es un buen punto de partida.

Hagas lo que hagas el 27 de noviembre, esperamos que nadie te pise por unos vaqueros. Y si tú también vives el Black Friday a tu manera, cuéntanoslo en los comentarios o en nuestras redes sociales.